En la Amazonía la mayoría de la población, por no decir toda, utiliza las bondades terapéuticas de una gran variedad de plantas para la curación de muchos males. Estas plantas tienen lo que se denomina principios activos, o sea, sustancias que tienen un efecto curativo sobre las enfermedades.
Las investigaciones efectuadas y las experiencias nos enseñan que estos principios activos o sustancias curativas pueden extraerse de una o varias plantas y ser transformadas en productos terapéuticos naturales. Esta experiencia, se viene promoviendo con los grupos de las comunidades de Anguilla y Mishana, ésta última, ya constituyó su empresa denominada “Farmacias Vivas S.R.L” y está debidamente inscrita en los registros públicos. Actualmente, viene culminando su Plan de Negocio con la asesoría del proyecto BIODAMAZ-IIAP.

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A pesar que estos grupos organizados disponen de infraestructura y equipamientos, es necesario un mejoramiento de éstos para que estén acordes a las normas de buenas prácticas de manufactura que exige el Ministerio de Salud (DIREMID). La obtención del registro sanitario es importante para producir y comercializar los productos terapéuticos sin riesgos legales. Mientras se logre superar esta situación, la empresa viene produciendo pomadas, jarabes, macerados y jabón que venden en pequeñas cantidades según pedidos de personas que conocen de las bondades de sus productos.
Las pomadas de chuchuhuasi, ajos sacha y chiric sanango, para el tratamiento de dolores musculares, golpes, dolores reumáticos y articulaciones, son muy requeridas, así como el jarabe de toronja para el tratamiento de enfermedades bronquiales y el jarabe de casho para tratar los males diarreicos. Los macerados son usados para fortalecer el ánimo de las personas y actúan como vitamínicos. El jabón de retama es un buen antiséptico contra bacterias y hongos de la piel. La loción de patchuli es muy solicitado para tratar la caída del cabello.
Los socios conocen de las técnicas de aprovechamiento sostenido de las cortezas, hojas, raíces, frutos y semillas. Han elaborado su reglamento interno que lo cumplen ordenadamente.
Aún falta mucho camino por andar, como decía el poeta Antonio Machado: “Sólo se deja huella cuando se camina”, va nuestro aliento a éste grupo humano para que sigan produciendo y continúen en el esfuerzo de hacerse un espacio en el mercado local con la perspectiva que estos productos deben llegar a otros mercados
Ysaac Panduro Murrieta
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Octubre - 2006 |