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COMPONENTE 2: Conocimiento Biofísico y Socio Económico de la AmazonÍa Peruana para Apoyar la Implementación de la Estrategia Regional de la Diversidad Biológica Amazónica, la Zonificación Ecológica Económica y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica. |
Resultado 1: Conocimiento físico, biológico y socioeconómico sistematizado, incrementado, analizado y utilizado para perfeccionar las macrounidades ambientales y definir sus condicionantes para el uso sostenible
La ERDBA, es un instrumento de gestión que establece las políticas, medidas y acciones prioritarias de orden político, legal, económico y técnico, específicas para la región amazónica del Perú. Su objetivo general es conservar y usar sosteniblemente la diversidad biológica amazónica para el desarrollo de la región, promoviendo la distribución de los beneficios generados de manera equitativa entre los agentes involucrados. Para el logro de este objetivo, se ha establecido como una de las estrategias importantes el ordenamiento territorial ambiental con base en la Zonificación Ecológica Económica.
En términos generales, la ZEE, entendida como un instrumento de ordenación territorial, es un proceso dinámico que permite en una región un arreglo espacial de unidades relativamente homogéneas, caracterizadas sobre la base de factores físicos, bióticos y socioeconómicos y evaluados en relación con su uso potencial sostenido o su tolerancia a las intervenciones del hombre.
La Amazonía peruana está constituida por una diversidad muy grande desde el punto de vista físico y biológico. Mucho de dicha diversidad se atribuye a la complejidad y dinámica ambiental que caracterizan a la Amazonía peruana. Particularmente los factores geológicos, geomorfológicos, pedológicos y climatológicos son muy complejos en diversos niveles de detalle espacial y además han sido muy variables durante la historia de desarrollo de la región (hace miles y millones de años atrás). Así, la distribución actual de los diferentes tipos de ecosistemas amazónicos refleja la contribución de tanto los factores históricos como características del ambiente actual en la región. Un buen entendimiento de la dinámica, distribución y sostenibilidad de estos ecosistemas simplemente requiere atender bien los factores ambientales.
Así mismo, desde el punto de vista antrópico, el territorio amazónico presenta una diversidad espacial que es producto de los diversos procesos socioeconómicos, culturales y demográficos, determinado por su rol y funciones asignados en el contexto de diversas políticas nacionales y por la demanda del mercado internacional.
Resultado 2: Metodologías, pautas y propuestas rentables para el uso sostenible de los recursos de la diversidad biológica en selva baja
En la selva baja existe dos grandes tipos de ecosistemas: las tierras de altura y la llanura de inundación. El régimen hidrológico es el factor más importante en la regulación de los procesos ecológicos en los sistemas fluviales de inundación. Los ciclos de creciente y vaciante son vitales para la existencia de plantas, animales y seres humanos, teniendo en cuenta que al inundar extensa áreas de bosque el agua proporciona nutrientes para las plantas y permite a los peces, por ejemplo, disponer de mayores lugares de alimentación, reproducción y protección.
Este proceso caracteriza a los sistemas de planicies inundables y es considerado como el principal mecanismo que produce cambios periódicos a gran escala entre las fases terrestre y acuática. Estas modificaciones son de vital importancia no sólo para la producción de organismos acuáticos, abastecimiento de nutrientes, cadena alimenticia y ciclos de energía sino también permiten el flujo entre poblaciones y la conexión entre ríos, lagunas y zonas de inundación.
Durante la creciente, peces, primates, aves e insectos invaden la zona recientemente inundada en busca de alimento, protección, dispersión y lugares de reproducción. Durante esta época, frutos, semillas y artrópodos son abundantes en la planicie inundada y éstos son elementos primordiales en la dieta de varias especies de peces y primates, las que a su vez son eficientes dispersores de semillas en el bosque inundado .
El conocimiento acerca de los procesos ecológicos antes mencionados y que regulan el funcionamiento de los ambientes acuáticos, de los recursos pesqueros y forestales, y su aprovechamiento, es el sustento para diseñar planes de manejo.
Desde el punto de vista de la vegetación terrestre, pequeñas diferencias en altura de inundación producen grandes diferencias y efectos ambientales, creando condiciones diversas a nivel de micro-sitios que no pueden ser detectados por los sistemas generales de percepción remota. Sin embargo, el conocimiento de estas interrelaciones es crucial para determinar el éxito o fracaso de las actividades agrícolas o forestales que en tales espacios se desarrollan. Así por ejemplo, un desnivel de inundación de 20 a 30 centímetros puede afectar miles de hectáreas de cultivos o plantaciones, y definir el destino socioeconómico de grandes grupos humanos asentados en tales ecosistemas.
En la mayor parte de la Amazonía baja, los cursos de agua representan las más importantes vías de comunicación, en cuyas márgenes se han asentado los mayores grupos humanos, y en donde también se desarrolla una intensa actividad agrícola de subsistencia, por contener los suelos más fértiles, producto de los sedimentos arrastrados por los ríos.
Desde el punto de vista forestal, en estos ecosistemas se han adaptado muchas especies maderables de gran importancia comercial presente y futura. Existen evidencias científicas de que los bosques inundables son menos diversos florísticamente, pero a la vez son más homogéneos relativamente, ya que no todas las especies han podido adaptarse a las condiciones impuestas por la inundación, cuya duración puede variar entre uno a tres meses.
Esto significa que estos ecosistemas contienen mayores volúmenes comerciales de las especies presentes, por lo cual su valor económico es mayor, en comparación con aquellos ecosistemas forestales de tierras altas.
Entre las especies comerciales adaptadas a estas condiciones se mencionan: cedro (Cedrela odorata), caoba (Swietenia macrophylla), lupuna (Ceiba pentandra), capirona (Calycophyllum spruceanum), cumala (Virola spp.), capinurí (Clarisia biflora), quinilla (Manilkara bidentata), catahua (Hura crepitans), renaco (Ficus spp.), lagarto caspi (Calophyllum brasiliense), quillosisa (Vochisya sp.), y otras.
Estas especies actualmente son muy escasas en dichos ecosistemas por la alta presión extractiva, pero sus poblaciones pueden ser recuperadas si se aplican planes de manejo que incluyan la reforestación, creando así importantes fuentes de trabajo e ingresos para las poblaciones rurales.
Desde el punto de vista ecológico, estos ecosistemas poseen un mayor potencial de productividad primaria, por la mejor disponibilidad de nutrientes de sus suelos, lo que permite lograr cosechas forestales sostenibles sin recurrir al empleo de insumos químicos. Así mismo, los ciclos de cosecha se acortan al ocurrir crecimientos mas rápidos por la mayor disponibilidad de nutrientes, especialmente en plantaciones, lo que representa una gran ventaja comparativa, especialmente para la economía forestal, donde los largos períodos de rotación pueden ser condicionantes severos para la toma de decisiones de inversión.