|
Los primeros estudios y trabajos científicos sobre la Amazonía fueron
auspiciados por los gobiernos europeos en el siglo XVIII (expediciones de La
Condamine, Ulloa, Humboldt, Bonpland). Los promovidos por el gobierno peruano
datan de 1857, el Congreso asigna fondos para el reconocimiento y exploración
de esta región. Sin embargo, en 1891 los naturalistas peruanos Barandiarán y
Villa plantearon por primera vez al Gobierno la necesidad de crear un organismo
permanente, con sede en la Amazonía, encargado de estudiar e investigar sus
recursos y potencialidades. Estos trabajos proporcionaron mejor conocimiento
sobre la Amazonía e interés por este enorme territorio, lleno de misterios y
riquezas aún no descubiertas.
Recién en las décadas de 1930 y de 1940, se establecen en la región Estaciones
Experimentales o Centros de Investigación: en 1938 se crea la Estación de
Piscicultura Tropical de Loreto, río Pacaya, para investigar la reproducción
del paiche; en 1942, la Estación Experimental de Tingo María para investigar la
introducción de cultivos y ganadería, así como la reforestación mediante un
vivero que se concreta en 1943.
Otras instituciones también hacen su aparición; así: en 1942 se crea la
Corporación Peruana del Amazonas para, entre otros fines, rehabilitar y
tecnificar el desarrollo de la «industria extractiva» del jebe; en 1946, el ILV
(Instituto Lingüístico de Verano) inicia sus trabajos de investigación básica y
aplicada en el campo de la etnolingüística.
En la década de 1960 nuevas instituciones dan mayor impulso a los estudios de
investigación de los recursos naturales, así como a la formación del personal;
entre estas instituciones citamos: la ONERN (Oficina Nacional de Evaluación de
Recursos Naturales) en 1961; el IVITA (Instituto Veterinario de Investigaciones
Tropicales de Altura) en Pucallpa (1962); la Universidad Nacional de la
Amazonía Peruana (UNAP) en Iquitos (1963); la Universidad Agraria de la Selva
(UNAS) en Tingo Maria (1964); el Centro de Investigación y Promoción Agraria de
El Porvenir en Tarapoto (1966).
En la década de 1970 se establece la Estación de Investigación Forestal en el
Bosque Nacional Alejandro Von Humboldt y se inicia la investigación
agropecuaria, forestal y piscícola en el PARI-6 Herrera. Igualmente, se inician
los trabajos de investigación pesquera por la UNT, UNAP e IVITA, en convenio
con el Ministerio de Pesquería, así como del Instituto del Mar del Perú
(IMARPE) en San Martín, Quistococha, Pucallpa e Iquitos, respectivamente.
De este modo, entre 1938 y 1972, se creo la base institucional de estudio e
investigación de la Región, principalmente en las líneas de evaluación de
recursos naturales e investigación tecnológica en lo agrícola, pecuario,
piscícola y forestal y, en menor grado, en los estudios de flora y fauna.
Básicamente descansaba en la labor de cuatro universidades (UNMSM-IVITA, UNA,
UNAP, UNT), la ONERN y los Ministerios de Agricultura y Pesquería. En cuanto a
la investigación social los esfuerzos principales dependían del ILV. Más tarde
esta base se amplía con la creación de nuevas Estaciones, Centros de
Investigación, Proyectos de Desarrollo Regional a cargo del ORDELORETO y otros
organismos de desarrollo de la región, así como con la creación de las
Universidades de San Martín y Ucayali.
A partir de 1972 el Gobierno Central y los Organismos de Planificación y
Desarrollo de la Región mejoran la frecuencia de sesiones de coordinación e
integración: La Oficina Regional de Desarrollo del INP, con sede en Iquitos,
promueve la organización y puesta en marcha del Proyecto «Programa Integral de
Investigaciones para el Desarrollo del Oriente Peruano», a fin de solucionar
los problemas de descoordinación interinstitucional, duplicidad, inadecuación,
dispersión y discontinuidad existentes en las acciones de investigación. Este
primer intento fracasa justamente por problemas de coordinación e integración
de quienes planificaron, dirigieron y ejecutaron este trabajo.
Los primeros estudios y trabajos científicos sobre la Amazonía fueron
auspiciados por los gobiernos europeos en el siglo XVIII (expediciones de La
Condamine, Ulloa, Humboldt, Bonpland). Los promovidos por el gobierno peruano
datan de 1857, el Congreso asigna fondos para el reconocimiento y exploración
de esta región. Sin embargo, en 1891 los naturalistas peruanos Barandiarán y
Villa plantearon por primera vez al Gobierno la necesidad de crear un organismo
permanente, con sede en la Amazonía, encargado de estudiar e investigar sus
recursos y potencialidades. Estos trabajos proporcionaron mejor conocimiento
sobre la Amazonía e interés por este enorme territorio, lleno de misterios y
riquezas aún no descubiertas.
Recién en las décadas de 1930 y de 1940, se establecen en la región Estaciones
Experimentales o Centros de Investigación: en 1938 se crea la Estación de
Piscicultura Tropical de Loreto, río Pacaya, para investigar la reproducción
del paiche; en 1942, la Estación Experimental de Tingo María para investigar la
introducción de cultivos y ganadería, así como la reforestación mediante un
vivero que se concreta en 1943.
Otras instituciones también hacen su aparición; así: en 1942 se crea la
Corporación Peruana del Amazonas para, entre otros fines, rehabilitar y
tecnificar el desarrollo de la «industria extractiva» del jebe; en 1946, el ILV
(Instituto Lingüístico de Verano) inicia sus trabajos de investigación básica y
aplicada en el campo de la etnolingüística.
En la década de 1960 nuevas instituciones dan mayor impulso a los estudios de
investigación de los recursos naturales, así c Continuando con este esfuerzo,
en 1974, se crea el CRIO (Consejo Regional de Investigación del Oriente), con
dos objetivos muy precisos:
-
Promover el desarrollo de la investigación científica y tecnológica en la
región; en esta tarea se considera necesaria la participación de la población.
-
Racionalizar la investigación en función de las exigencias de los planes de
desarrollo.
Al no existir explícita política de investigación, y no tener decisión, ni
recursos financieros propios, ni posibilidad de obtenerlos, pues el CRIO
dependía del CDRO, este intento, a fines de 1977, termina siendo inoperante.
En 1977, en el contexto de la descentralización y regionalización
administrativa del Estado, se crea ORDELORETO; este organismo, en junio de
1979, ante la inoperancia del CRIO, crea el CRIOR (Consejo Regional de
Investigación del ORDELORETO), con los siguientes objetivos:
-
Promover la política científica y tecnológica para la región.
-
Coordinar los programas de investigación de las entidades del secor público.
-
Contribuir al uso eficiente de los recursos destinados a la investigación.
-
Institucionalizar el desarrollo de la investigación en la región con
participación de los sectores y la población.
-
Promover, mediante el Sistema Regional de Investigación, técnicas adecuadas de
investigación y de desarrollo tecnológico, así como la transferencia de
tecnología.
El CRIOR fracasa debido a limitaciones de tipo directivo y de gestión,
condicionados, en parte, por su dependencia del ORDELORETO. En resumen, el
CRIOR no estuvo en condiciones de cumplir sus objetivos y funciones. Por ello,
orienta parte de su acción principal a promover la creación del organismo de
investigación para la Amazonía, previsto en la Constitución de 1979.
Recién a 124 años de la Independencia, el Gobierno peruano asigna los primeros
recursos económicos para explorar y reconocer la región; para ello, cumpliendo
lo dispuesto por el articulo 120 de la Constitución Política del Perú de 1979,
da la Ley 23374, mediante ella crea el IIAP, con personería jurídica de derecho
público interno y autonomía económica y administrativa.
|